viernes, 5 de octubre de 2012

Poemas sin Esquina, Manuel Membreño, Editorial EquiZZero, 2013.


"Poemas sin Esquina" es unos de los poemarios ganadores del Segundo Certamen de Poesía "Ipso facto 2012" del cual el jurado dijo al respecto:

"Un trabajo de lo mejor de la poesía joven centroamericana..."

Estamos pues ante un poeta joven que se posa al borde del precipicio,  no como una fórmula de escape sino como el punto de partida (sin paracaídas) de ésos textos que toman vida propia y nos transportan hacia esa esquina remota donde yace el poema, la vida misma, las eternas preguntas, los temas por explorar.

Si hay algo que Manuel asimila con gran originalidad, es esa fuerza que caracteriza a la poesía nicaragüense -siempre a la vanguardia de la poética centroamericana-. No debe extrañarnos que, en algunos de sus textos, la raiz de Martínez Rivas haga eco, no como llana copia del poeta en ciernes sino como el extracto, la médula de esa tradición tan rica que se funde y a la vez se nutre para parir un producto nuevo, original y único como "Poemas sin esquina".

Mostramos a nuestros lectores una selección de algunos de los poemas que aparecerán en el libro.


Selección poética


EL HOMBRE QUE INTENTÓ ABANDONARLO TODO
(Reverso de una fotografía de Christopher McCandless)

Christopher llegó a cierta edad –también nosotros–
en la que descubrió, finalmente, que son las islas
las que van a dar con los marineros perdidos.
Fue entonces que lo vio: la prenda enrarecida
alrededor del cuerpo, tan desgastada por su uso,
desvanecida casi. El dolor, me refiero al dolor.
<<No soy más que el picaporte de una puerta
que nadie se aventura a abrir>> dijo.
Por tanto notó los torsos en viva carne roja,
desnudos en la llamarada, tenaces en el abrazo. 
<<No soy más que un perro amarrado
en el patio trasero de mi historia>> pensó.
Fue ahí cuando decidió abandonarlo todo.
Darse a un mundo reciente como un hombre reciente.

De Christopher ya no deseo hablar, pero hay veces
en que comparto sus planes: salir una mañana,
buscar un parque desolado, sentarme en la primera
banca vacía que encuentre y dejarla toda ahí,
con su aspecto de animalillo muerto y asustado,
en una bolsa de papel. Será desde entonces
responsabilidad del primer tonto que la encuentre
hasta que decida, tiempo después, hacer lo mismo.

Sólo entonces podré decir que esta tristeza no es mía.


ELEGÍA DE UNA MERCADERA
QUE NO ENCUENTRA LUGAR EN LA RUTA 109

…el millón de muertecitas que tiene el mercado.
Federico García Lorca

A doña Vilma, de la Casa de los Encajes
1 cuadra abajo, 25 varas al lago

Ahí, ésa que va tambaleándose
como un ciprés que reta la ventisca,
como pez que lucha contra el anzuelo,
como una mujer de pie en un bus;
sí, la que extiende sus brazos por lo alto
y que en lugar de rezar, parece
reclamar algo: la misma plegaria,
la que jamás, jamás, es atendida.   
Aquella efigie borrosa, pobre,
certeramente fácil de olvidar,
comprende que en este mundo no hay lágrimas
idénticas, ni una para otra, aunque
el dolor use la misma colonia.
Ay de esta madre, ay de sus hijos.
Ay de esta niña que prefirió
no voltear la vista y sucumbir
no en figura de sal; sí en la piel
poliforme y curtida de los vivos.
Pero ay de sus hijos. ¡Ay de mi madre!
Un buen día de éstos –lo prometo–
te cederé el asiento, y mientras
este armatoste de óxido y tripas
restalle en las curvas de una ciudad
ausente, te susurraré un secreto:
el desamparo tiene el centro hueco
y justamente cabemos los dos.


ORGASMODA A DANI WOODWARD

Cuando te penetran es cuando más bella eres. Cuando te vienes hasta desgarrar tu propio sanctórum petrificado; cuando gimes un pentagrama más allá del silencio; cuando coqueta te desvistes de la frivolidad de los nombres, como saxofón haciéndole el amor a la noche, es cuando más bella eres. Tu vientre es una visión vaporosa de vergas vapuleadas, rendidas ante ti como soldados de un ejército sin comandante ni honores; es la magnífica deshonra de atornillar nuestra soledad a los rebeldes sinsabores de tu cuerpo. Tu pelo es incendio: tocarlo, qué delicia. Tu vulva palpitante es un reinado malévolo donde quiero, gustoso, ser empalado una y mil veces. Dime quién te arrendó tanta belleza, tanto desenfreno, y te doy esta mano y la otra con que narro; dímelo, y te erigiré un altar de otoño donde las hojas te rindan culto. Que esta tarjeta de sonido sean tus labios, y dame el salvoconducto a tu espectro, a tu incienso desahogado, a la unción de mis demonios en tu saliva. Dame todo eso y yo te doy el furor de mi canción; dámelo y te enseñaré que en el placer también nada el abandono. Lo sé bien, porque entre mamada y mamada te siento, desde ese monitor, más mía que cualquier otro torso de lodo desinflándose a mi lado.  



PORNOGRAFÍA



La orgásmica embestida turbando

la vana tranquilidad de los cuerpos

y que incesante los arrastra hasta

la escena tan repetida: la cama
–celda inútil del esbelto torso
que se avizora como mástil guía–
y dos bultos asilados, callados,
sabiéndose tan sólo con sentido
estando uno encima de otro.
Olvida ya si es hombre o mujer;
no importa si eres hombre o mujer.
Repasa labios, senos, nalgas, penes
erectos, flácidos, grandes, pequeños;
que ya ningún túmulo de piel sea
extraño a la curiosidad de esta
lengua ni la miopía de tus dedos.
Deja todo dogma, todo el miedo.
Deja ya todo lo que no te sirva
fuera de la habitación –mi virgen
cuartilla: trémula e impenetrable.
No hables: chilla, gime, grita, muerde
y perfora hasta que el deseo
sea un escudo innecesario.
Vente en su boca, vente de una vez,
lávate y empieza todo de nuevo,
pues para eso es la poesía.


EL HOMBRE QUE SIEMPRE LLEGABA TARDE A SU FUNERAL 
(Balada para Johnny Cash)


Recuerda las instrucciones para andar –me dijo Johnny.
Nunca pierdas el respeto por las cosas más pequeñas,
las aparentemente inútiles, como la última cajetilla
de cerillos o aquella chica que dejaste esperando
y que aún tiene esperanza en ti. Si miras una nube,
escupe lo más fuerte que puedas: atrás se esconde Dios.
No olvides que el barullo debajo de tus pies no es más
que el soplo de todas esas personas que agonizan recostadas
sin nunca haber comprendido la dicha de sólo caminar
sin rumbo seguro. Pero lo más importante –seguía Johnny–
es que no olvides llevar las manos en tus bolsillos.
Esto podría salvarte la vida –y sin saber por qué
hice lo que me explicó; de cuanto me enseñó, todo.

Vaya donde vaya, en mis bolsillos guardo siempre
las manos, sin importarme que los tenga vacíos
–eso lo aprendí de Johnny.
Lo hago para recordar que, no importa lo que pase,
siempre tendré algo a qué aferrarme: N---A---D---A
–eso lo aprendí de la vida.




EL HOMBRE QUE FUE SIEMPRE UN PERDEDOR Y LO DISFRUTÓ
(Invocación a Charles Bukowski)






y
abre una cerveza y bebe sólo la mitad.
vierte el resto sobre el dorso desnudo de una puta.
escribe en tu pecho las elucubraciones posteriores a un orgasmo.
párate de cabeza.
celebra cantando los albores de tu desdicha
vendrá hasta ti.




y

ha de llegar un espíritu hediondo y verduzco
que a su paso deja un rastro de orina y cenizas.
te hablará en el idioma de las gaviotas muertas
coronará tu lengua con su boca troyana.

y
he aquí que la depravada belleza
se colgará de tu cuello
en una guirnalda hecha de cadáveres.




y
y
y
y
y
y
y
no hables, no preguntes, no respires.
escucha lo que tenga que decir.
asiente en todo momento
toma
fuma
juega
coge
miente
vive
no pienses nunca en la felicidad.

es un terrible hábito.

VODKA, SPRITE Y LIMÓN



Get on your dancing shoes,
you sexy little swine…

Arctic Monkeys




El silencio es polifónico.
Las luces trazan manos
que te acarician
imperceptibles
    el rostro
        el cuello
            los senos
                lo que quede de alma.

Te aferras a tu trago acerbo
y te dejas caer a la noche con la boca abierta
mordiendo la oscuridad en sus cuatro rabos:
dulce veneno de escorpión mezclado con Petrov.

 

El cazador y la presa bailan juntos
en el salón de los espejos y violines.
¡Apresúrate: la selección natural termina en siete horas!

Lejos del reggaetón y el encanto de un jueves cualquiera
tratas de convencerte
de que la resaca no le da tregua a la moral.

Así y sólo así
la soledad será menos
que un condón tirado en el piso.




POEMA PARA RENEGAR DE DIOS Y ERIGIRSE DIOS

We are all puppets. The difference is
that I can see the strings that control me.
                                Dr. Manhattan, Watchmen

En este poema yo soy Dios. Soy un oso hormiguero de pelaje azul que vuela excretando arcoíris de su axila izquierda. Soy un enorme escarabajo que recita sonetos de Lope mientras una rosa –igual de impertinente– se revuelca con cualquier genízaro abochornado pero cumplido. Soy el mar cuando es atisbado desde la proa de un buró de noche, tambaleándose como gato acróbata hasta tocar la parte más baja de una mejilla de cera amarilla. Soy una fila de jabones marchando unísonamente al horno: uno
dos
tres
cuatro
eins
zwei
drei
vier
one
two
three

four; en Israel se nos ha prometido ser humanos sólo después de treinta minutos a fuego controlado. Soy Nancy Kerrigan reventando en astillas la rodilla de Tonya Harding. Soy Mark McGwire proyectándose en perfecta diagonal hacia el forúnculo luminoso del cielo. Soy un niño azotando el trasero desnudo de Karol Wojtyla. Soy una mujer de Afganistán volándole el rostro a George Bush, riendo a sus expensas, apagando un cigarrillo en sus testículos. Es decir, soy tan improbable e irrisorio, como decir que quien creó este poema fue, en un principio, creado por otro creador. Por eso –ya lo dije antes– en este poema yo soy Dios. Y no hay milagro, si de convencerme de lo contrario tratase, que valga la pena.




Manuel Membreño




(Nicaragua, 1988). Escritor. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Centroamericana (UCA). Próximamente presentará el volumen de relatos Flojera (Centro Nicaragüense de Escritores, Colección Narrativa, 2012). Publica ocasionalmente a través de su blog personal: sparrings.blogspot.com. Ha participado en algunos talleres de narrativa y poesía. Actualmente reside y labora en Managua.   



































sábado, 8 de septiembre de 2012

"Esquinoccio", José Luis Escamilla, Editorial EquiZZero, 2012.




El poemario ESquinoccio de José Luis Escamilla es una propuesta literaria que se caracteriza por exteriorizar la angustia de un pasado inconcluso, marcado por un presente insoportable. La mayoría de sus poemas acoplan signos que hacen confluir el tiempo de dos siglos diferentes en un mismo espacio poético. La zozobra de los segundos del Yo poético adquiere sentido en la forma de sus poemas cuando el ritmo interno no responde a la musicalidad convencional, sino al ritmo de la taquicardia que adquiere sentido en el desenfado de los poemas breves o en la cadencia de la contemplación de lo sublime...

...Los poemas de José Luis Escamilla en general no se circunscriben a una forma homogénea, ni son el resultado de ejercicios preconcebidos. Se trata de una mixtura de juegos experimentales que van desde extensos poemas como el caso de Tormentos, que adquieren características de cuadros narrativos en verso; hasta brevísimas composiciones de dos versos, a manera de dístico, como es el caso del poema Contraluz. En este contexto, la forma más destacable, quizás hasta la más significativa, de este primer poemario de Escamilla es la serie de poemas de producción espontánea que reivindican al epigrama; es decir, aquellas composiciones breves que expresan un pensamiento ocurrente o satírico de forma ingeniosa. Esta es la clave para descifrar la relación entre la propuesta formal y la disposición ideológica del poeta. En este poemario se identifican temas propios de las sensaciones cotidianas del poeta, imágenes de espacios transitados por la multitud distraída como la esquina y la calle; así como tiempos desprovistos por la vertiginosidad que agobia a los obsesionados con el trabajo, la sobrevivencia y los placeres, los cuales son incapaces de comprender los atardeceres, la nostalgia del invierno incesante y la eternidad congelada en la inmensidad del mar, la noche y las horas vacías.

Francisco Díaz de Tolentino




Selección poética




Diatriba

Estoy cansado
no sé cuál es la respuesta.
Tal vez sea mejor morir
en silencio.
La hora de las respuestas
siempre es pregunta.

Ha llegado el invierno
el maldito cigarro
mi terrible angustia.

Nadie tiene las respuestas
sólo este Yo mío
que no sabe nada.

No claudicaré
con el intento
de ser libre.

Sin embargo
las horas transcurren
y el principio es el mismo
tres veces la nada
y la nada es el ahora
y eso es todo.


Edípico

De tu parte mía,
la angustia llega a cada segundo
por la ausencia.

Aquí naufrago
en este frío tropical,
los océanos son ustedes
golpeándome,
las cordilleras son las elevaciones de tu piel
que me hablan
y enloquecen las calles
con amarillos sin tiempo
con despojos de narices vegetales
con húmedas necedades sin nombre
donde frisa mi piel
con celestes inventados
colmado de besos
estremecidos por la certeza
de encontrarse
encontrarme solo
en medio de este charco
donde se ahoga la palabra.

Eso sí,
el frío es universal,
los charcos son míos
la demencia me pertenece
y este cigarrillo
ha muerto,
por lo menos
entre mis dedos.




Silce I

He fumado mucho
mientras la angustia desborda silenciosa
y el rechinar de mis frontales
menguan la zozobra.

Aquí esperando vida
carcomo eternidades,
aquí venciendo la desesperanza
trituro horas devoradas.

No hay tiempo
ni lugares quietos de espera…
No hay nada sin tu parte que me falta
El bullicio aturde la quietud
cuando el lirismo de la tinta se desvanece
y el amor invade la órbita
de presentes estrujados
y futuros compartidos.

La locura vuelve a tener vigencia
cuando la tristeza y la espera
siguen apuñalando los segundos,
cuando tu dolor se vuelve mío.

Aquí, pues,
como siempre
acariciando el crepúsculo eterno,
aunque no sea lo mismo;
porque falta la acuarela de tu tez,
el susurro de tus rizos,
las vibraciones que tu respiración exhala
y el temporal
que guardas en el caudal de tus días por venir.

Para poder vivir estos tiempos erosionados,
que infertilizan los campos
invoco a algún dios
y así esta pena,
se envuelva en algún viento
y finalice como un simple cuento.


Silce II

Cada segundo demora fronteras
como fuego que dilata el tiempo
hay tantas esperas que agobian estos días,
tanta mendicidad
galopando
en algún necio
que se gasta preguntas torpes.

Una basura repugnante
pincha mi pupila
que te contempla lejana,
distante.

He viajado hasta ti
desde el día aquel
que dejaste dentro de los papeles de viaje
un beso,
un amor escrito para siempre.

Ahora que estoy mojándome los pies
en este charco del mundo
te veo dibujada en su espejo.

Siempre te vi entre peñascales humeantes,
entre verdes prados sonriendo,
riachuelos fugaces al borde de la calle,
llanuras terroríficas,
montañas eternas,
mares,
un solo mar colosal
que a la diestra duerme en silencio
y a la siniestra grita eufórico.
Así reitero tu presencia manifiesta
en esperanzas taciturnas con alas rotas,
reencuentro tus ojos en este crepúsculo
a la orilla olvidada del Caribe.

Aquí entre esta hambre
me nutro del pan que cada mañana pensás para mí.
Ahora,
en esta última zozobra espero volar ya
para llevarte este cielo tuyo por designio.


Semilla

A mi hijo

Y entonces
llegó tu hora…
vaina primaveral libre al viento
arcilla
lluvia
partículas de sol
y canto de pájaros
cobijaban el esperma
pleno, crepusculario.

Ahora
ahí está la célula perfecta
el amor participado
riéndose de la nada
porque desde tu nacimiento
siempre fue de tarde.

Tu pie saludó al mundo
mientras el silencio
se comía mis horas;
pero tu pie
besó el arcoíris del tiempo
para alumbrar la burbuja,
lo nuevo.


Atisbos

Escribo en papel prestado.
El viento sopla en mi rostro
palabras no dichas,
el sol pinta en mi rostro
brillos no deseados.

Esta tarde llueve
y acuarelas tiñen mi piel.
Como ventisca lumínica
estallo en el difuso verde,
mientras el cielo huye de mí
al teñir la noche.



José Luis Escamilla

Nació en Apopa, San Salvador, la madrugada de un 28 de junio de 1970. Hijo de Carlota Rivera Valle, mujer que le heredó el ejemplo de la dignidad, la fuerza y la esperanza en el futuro. Su padre Francisco Escamilla Díaz, especialista en descifrar designios del tiempo y de la vida, con conocimientos avanzados en alquimia de las cosas simples.

Escamilla es profesor de Literatura hispanoamericana, centroamericana y salvadoreña en la Universidad de El Salvador. Se doctoró en Literatura de la Universidad Nacional de Costa Rica el año 2010.

Sus libros publicados son Intersticios en Roque Dalton (2005) y El protagonista en la novela de posguerra centroamericana (2012); así como una serie de artículos y comentarios sobre arte, cultura y literatura en revistas especializadas y en secciones culturales de periódicos impresos y digitales. Esquinoccio es el primer poemario de una serie de tres, que constatan el trabajo de hacer poesía en silencio.








lunes, 20 de agosto de 2012

Acta del jurado del Segundo Certamen de Poesía "Ipso facto 2012"



Dada la calidad de los trabajos, Editorial EquiZZero publicará una antología con 6 de los finalistas del certamen que se darán a conocer en los próximos días. 

viernes, 10 de agosto de 2012

Finalistas del Segundo Certamen de Poesía "Ipso facto 2012"

A diez dias de dar a conocer al ganador del Segundo Certamen de Poesía "Ipso facto 2012", presentamos a los 12 finalistas. El ganador se dará a conocer a través de ésta página y en: facebook.com/Editorial.EquiZZero


lunes, 16 de julio de 2012

Presentación del libro "Dante" de Luis Alvarenga




Luis Alvarenga, San Salvador, 1969. Poeta, ensayista y doctor en filosofía por la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA). Perteneció al Círculo LiterarioXibalbá en la década de los ochenta. Es editor de Realidad, revista de la Facultad de Ciencias y Humanidades de la UCA, y director de Cultura, publicación de la Secretaría de Cultura. 

Su trabajo aparece antologado en los volúmenes Piedras en el huracán, de Javier Alas y Alba de otro milenio, de Ricardo Lindo, así como en el libro Poésie salvadoriennedu XXme. siecle, compilado por la ensayista Maria Poumier. Ha publicado Otras guerras (poesía, 1995); La mágica raíz (selección de ensayos de Pedro Geoffroy Rivas, 1998); Libro del sábado (poesía, 2001); Esto Soy(compilación de la Obra poética de la escritora Claribel Alegría) y Roque Dalton, la radicalización de las vanguardias (ensayo, 2011).

Selección poética: