domingo, 25 de noviembre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
"Sin coro", Sara Abigail Reyes, Ipso facto 2012.
Miriam
Hernández es el seudónimo con el que la salvadoreña
Sara Abigail Reyes obtuvo el primer lugar del Segundo Certamen de Poesía “Ipso
facto 2012” por su obra “Sin coro”.
No es
Sara la típica poeta que encuentra en el leguaje “rebuscado” (como muchos de sus coetáneos)
la acción totalizadora del poema, he allí la clave para entender que la poesía reside en la sencillez de la palabra,
y no al revés. Ésta es la fórmula que nuestra escritora utiliza para rendirle
homenaje a lo humano, a lo cotidiano; la fórmula que supera todo artilugio, de
quienes piensan que la forma es más
importante que el contenido, sin
dejar atrás la acción renovadora. He aquí “Sin coro”, he aquí algunos poemas de Sara
Abigail Reyes.
Selección
poética
***
Mi ángulo perverso tiene pelaje blanco,
tiene sueño, tiene hambre, tiene amor.
Ronronea, persigue mariposas,
muerde flores,
le desarma las macetas a mamá.
Mi ángulo perverso deja huellas de lodo en la
alfombras
se apereza y despereza;
te mira, camina y coquetea…
Mi ángulo opuesto mastica ingenuamente semillas de
maní.
***
Esa canción que no emite sonido,
que no se canta,
que no se busca,
que no se espera,
porque ni usted ni usted
la construyeron,
no la buscaron,
no la quisieron.
Soy yo
sin título,
sin versos,
sin palabras,
sin coro,
sobre todo –sin coro-.
***
Ahora que es tarde y el sol alumbra bajito
quisiera, como antes, sentarme a la mesa con usted.
Quisiera que me sirviera tomatada, tortilla y queso,
mirarla comer con los dedos,
comer juntas porque en ese momento
el universo nos encierra a las dos.
Ahora que es tarde y el sol alumbra bajito,
que soy niña y tengo cinco años,
usted me mima con calor ancestral
y hay dos jarros en la hornilla,
una candela en el centro de la mesa,
una plática, una risa...
Hoy que es tarde y el sol alumbra bajito
y ya no soy tan niña,
y un foco encendido interrumpe la ternura
no quisiera tener razones para enfrentarnos.
V
Nohemí Ticas,
Claudia Reyes
y yo
seguimos
dividiéndonos los territorios celestes
a las 6:00 pm,
tendidas sobre la grama de una loma,
en 1993.
***
Yo tenía derecho a ser ingenuamente feliz,
a desbordarme en los labios de alguien que muriera
por mí,
a jugar que en la casita todo iba bien.
Yo tenía derecho a decir
que sí,
te amo,
te quiero,
a penas te quiero,
siento pena,
te odio,
tal vez,
no,
no,
no,
definitivamente no.
Yo tenía derecho a decir
que no.
***
Lo que nos ocupa esta noche es silencio
inminente, pertinaz.
Tan grande es el silencio que hace ruiditos
para que vos o yo
le salvemos la angustia.
Lo que nos ocupa esta noche es distancia,
contundente distancia y nada más.
Sara Abigail
Reyes
Nace
el 1 de diciembre de 1984. Diseñadora gráfica, trabaja como consultora en
instituciones no gubernamentales.
Ha
publicado en la revista “La Sihuehuet” y en la revista digital “Ahí va el Agua”,
su trabajo fue considerado en la antología “Quizás tu nombre falte” realizado
por Vladimir Amaya. Escribe en el blog conloscolochoshechos.blogspot.com. Ha
participado en los proyectos Alegría Relacional, Esto no es una De-generación y
Vitamina D.
viernes, 5 de octubre de 2012
Poemas sin Esquina, Manuel Membreño, Editorial EquiZZero, 2013.
"Poemas sin Esquina" es unos de los poemarios ganadores del Segundo Certamen de Poesía "Ipso facto 2012" del cual el jurado dijo al respecto:
"Un trabajo de lo mejor de la poesía joven centroamericana..."
"Un trabajo de lo mejor de la poesía joven centroamericana..."
Estamos pues ante un poeta joven que se posa al borde del precipicio, no como una fórmula de escape sino como el punto de partida (sin paracaídas) de ésos textos que toman vida propia y nos transportan hacia esa esquina remota donde yace el poema, la vida misma, las eternas preguntas, los temas por explorar.
Si hay algo que Manuel asimila con gran originalidad, es esa fuerza que caracteriza a la poesía nicaragüense -siempre a la vanguardia de la poética centroamericana-. No debe extrañarnos que, en algunos de sus textos, la raiz de Martínez Rivas haga eco, no como llana copia del poeta en ciernes sino como el extracto, la médula de esa tradición tan rica que se funde y a la vez se nutre para parir un producto nuevo, original y único como "Poemas sin esquina".
Mostramos a nuestros lectores una selección de algunos de los poemas que aparecerán en el libro.
Si hay algo que Manuel asimila con gran originalidad, es esa fuerza que caracteriza a la poesía nicaragüense -siempre a la vanguardia de la poética centroamericana-. No debe extrañarnos que, en algunos de sus textos, la raiz de Martínez Rivas haga eco, no como llana copia del poeta en ciernes sino como el extracto, la médula de esa tradición tan rica que se funde y a la vez se nutre para parir un producto nuevo, original y único como "Poemas sin esquina".
Mostramos a nuestros lectores una selección de algunos de los poemas que aparecerán en el libro.
Selección poética
EL
HOMBRE QUE INTENTÓ ABANDONARLO TODO
(Reverso
de una fotografía de Christopher McCandless)
Christopher llegó a cierta edad –también nosotros–
en la que descubrió, finalmente, que son las islas
las que van a dar con los marineros perdidos.
Fue entonces que lo vio: la prenda enrarecida
alrededor del cuerpo, tan desgastada por su uso,
desvanecida casi. El dolor, me refiero al dolor.
<<No soy más que el picaporte de una puerta
que nadie se aventura a abrir>> dijo.
Por tanto notó los torsos en viva carne roja,
desnudos en la llamarada, tenaces en el abrazo.
<<No soy más que un perro amarrado
en el patio trasero de mi historia>> pensó.
Fue ahí cuando decidió abandonarlo todo.
Darse a un mundo reciente como un hombre reciente.
De Christopher ya no deseo hablar, pero hay veces
en que comparto sus planes: salir una mañana,
buscar un parque desolado, sentarme en la primera
banca vacía que encuentre y dejarla toda ahí,
con su aspecto de animalillo muerto y asustado,
en una bolsa de papel. Será desde entonces
responsabilidad del primer tonto que la encuentre
hasta que decida, tiempo después, hacer lo mismo.
Sólo entonces podré decir que esta tristeza no es
mía.
ELEGÍA
DE UNA MERCADERA
QUE
NO ENCUENTRA LUGAR EN LA RUTA 109
…el millón de
muertecitas que tiene el mercado.
Federico García Lorca
A doña Vilma, de la
Casa de los Encajes
1 cuadra abajo, 25
varas al lago
Ahí, ésa que va
tambaleándose
como un ciprés que reta
la ventisca,
como pez que lucha
contra el anzuelo,
como una mujer de pie
en un bus;
sí, la que extiende sus
brazos por lo alto
y que en lugar de
rezar, parece
reclamar algo: la misma
plegaria,
la que jamás, jamás, es
atendida.
Aquella efigie borrosa,
pobre,
certeramente fácil de
olvidar,
comprende que en este
mundo no hay lágrimas
idénticas, ni una para
otra, aunque
el dolor use la misma
colonia.
Ay de esta madre, ay de
sus hijos.
Ay de esta niña que
prefirió
no voltear la vista y
sucumbir
no en figura de sal; sí
en la piel
poliforme y curtida de
los vivos.
Pero ay de sus hijos.
¡Ay de mi madre!
Un buen día de éstos
–lo prometo–
te cederé el asiento, y
mientras
este armatoste de óxido
y tripas
restalle en las curvas
de una ciudad
ausente, te susurraré
un secreto:
el desamparo tiene el
centro hueco
y justamente cabemos
los dos.
ORGASMODA
A DANI WOODWARD
Cuando te penetran es cuando más bella eres. Cuando
te vienes hasta desgarrar tu propio sanctórum petrificado; cuando gimes un
pentagrama más allá del silencio; cuando coqueta te desvistes de la frivolidad
de los nombres, como saxofón haciéndole el amor a la noche, es cuando más bella
eres. Tu vientre es una visión vaporosa de vergas vapuleadas, rendidas ante ti
como soldados de un ejército sin comandante ni honores; es la magnífica
deshonra de atornillar nuestra soledad a los rebeldes sinsabores de tu cuerpo.
Tu pelo es incendio: tocarlo, qué delicia. Tu vulva palpitante es un reinado
malévolo donde quiero, gustoso, ser empalado una y mil veces. Dime quién te
arrendó tanta belleza, tanto desenfreno, y te doy esta mano y la otra con que
narro; dímelo, y te erigiré un altar de otoño donde las hojas te rindan culto.
Que esta tarjeta de sonido sean tus labios, y dame el salvoconducto a tu
espectro, a tu incienso desahogado, a la unción de mis demonios en tu saliva.
Dame todo eso y yo te doy el furor de mi canción; dámelo y te enseñaré que en
el placer también nada el abandono. Lo sé bien, porque entre mamada y mamada te
siento, desde ese monitor, más mía que cualquier otro torso de lodo
desinflándose a mi lado.
PORNOGRAFÍA
La orgásmica embestida
turbando
la vana tranquilidad de
los cuerpos
y que incesante los
arrastra hasta
la escena tan repetida:
la cama
–celda inútil del
esbelto torso
que se avizora como
mástil guía–
y dos bultos asilados,
callados,
sabiéndose tan sólo con
sentido
estando uno encima de
otro.
Olvida ya si es hombre
o mujer;
no importa si eres
hombre o mujer.
Repasa labios, senos,
nalgas, penes
erectos, flácidos,
grandes, pequeños;
que ya ningún túmulo de
piel sea
extraño a la curiosidad
de esta
lengua ni la miopía de
tus dedos.
Deja todo dogma, todo
el miedo.
Deja ya todo lo que no
te sirva
fuera de la habitación
–mi virgen
cuartilla: trémula e
impenetrable.
No hables: chilla,
gime, grita, muerde
y perfora hasta que el
deseo
sea un escudo
innecesario.
Vente en su boca, vente
de una vez,
lávate y empieza todo
de nuevo,
pues para eso es la
poesía.
EL HOMBRE QUE SIEMPRE LLEGABA TARDE A SU FUNERAL (Balada para Johnny Cash)
Recuerda las instrucciones
para andar –me dijo Johnny.
Nunca pierdas el respeto
por las cosas más pequeñas,
las aparentemente
inútiles, como la última cajetilla
de cerillos o aquella
chica que dejaste esperando
y que aún tiene esperanza
en ti. Si miras una nube,
escupe lo más fuerte que
puedas: atrás se esconde Dios.
No olvides que el barullo
debajo de tus pies no es más
que el soplo de todas esas
personas que agonizan recostadas
sin nunca haber
comprendido la dicha de sólo caminar
sin rumbo seguro. Pero lo
más importante –seguía Johnny–
es que no olvides llevar
las manos en tus bolsillos.
Esto podría salvarte la
vida –y sin saber por qué
hice lo que me explicó; de
cuanto me enseñó, todo.
Vaya donde vaya, en mis
bolsillos guardo siempre
las manos, sin importarme
que los tenga vacíos
–eso lo aprendí de Johnny.
Lo hago para recordar que,
no importa lo que pase,
siempre tendré algo a qué
aferrarme: N---A---D---A
–eso lo aprendí de la vida.
EL HOMBRE QUE FUE SIEMPRE UN PERDEDOR Y LO DISFRUTÓ
(Invocación
a Charles Bukowski)
y
|
abre una cerveza y bebe sólo la mitad.
vierte el resto sobre el dorso desnudo de una
puta.
escribe en tu pecho las elucubraciones
posteriores a un orgasmo.
párate de cabeza.
celebra cantando los albores de tu desdicha
vendrá hasta ti.
|
y
|
ha de llegar un espíritu hediondo y verduzco
que a su paso deja un rastro de orina y cenizas.
te hablará en el idioma de las gaviotas muertas
coronará tu lengua con su boca troyana.
|
y
|
he aquí que la depravada belleza
se colgará de tu cuello
en una guirnalda hecha de cadáveres.
|
y
y
y
y
y
y
y
|
no hables, no preguntes, no respires.
escucha lo que tenga que decir.
asiente en todo momento
toma
fuma
juega
coge
miente
vive
no pienses nunca en la felicidad.
es un terrible hábito.
VODKA, SPRITE Y LIMÓN
Get on your
dancing shoes,
you sexy little swine…
Arctic Monkeys
El silencio es polifónico.
Las luces trazan manos
que te acarician
imperceptibles
el rostro
el cuello
los senos
lo que quede de alma.
Te aferras a tu trago acerbo
y te dejas caer a la noche con la boca abierta
mordiendo la oscuridad en sus cuatro rabos:
dulce veneno de escorpión mezclado con Petrov.
El cazador y la presa bailan juntos
en el salón de los espejos y violines.
¡Apresúrate: la selección natural termina en siete horas!
Lejos del reggaetón y el encanto de un jueves cualquiera
tratas de convencerte
de que la resaca no le da tregua a la moral.
Así y sólo así
la soledad será menos
que un condón tirado en el piso.
|
POEMA PARA RENEGAR DE DIOS Y ERIGIRSE DIOS
We are all puppets. The difference is
that I can see the strings that control me.
Dr. Manhattan, Watchmen
En este poema yo soy Dios.
Soy un oso hormiguero de pelaje azul que vuela excretando arcoíris de su axila
izquierda. Soy un enorme escarabajo que recita sonetos de Lope mientras una
rosa –igual de impertinente– se revuelca con cualquier genízaro abochornado
pero cumplido. Soy el mar cuando es atisbado desde la proa de un buró de noche,
tambaleándose como gato acróbata hasta tocar la parte más baja de una mejilla
de cera amarilla. Soy una fila de jabones marchando unísonamente al horno: uno
dos
tres
cuatro
eins
zwei
drei
vier
one
two
three
(Nicaragua, 1988). Escritor. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Centroamericana (UCA). Próximamente presentará el volumen de relatos Flojera (Centro Nicaragüense de Escritores, Colección Narrativa, 2012). Publica ocasionalmente a través de su blog personal: sparrings.blogspot.com. Ha participado en algunos talleres de narrativa y poesía. Actualmente reside y labora en Managua.
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